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Fue a vengarse, mató a otro y lo condenan por imprudente

November 25, 2016

 

Un hombre que buscaba a su rival ultimó a un vecino. Jueces lo sentenciaron por homicidio culposo.

 

Nadie recuerda cuándo comenzó la rivalidad entre ambas familias. Lo que sí saben todos es que en aquellos días se registró, como nunca, una violenta sucesión de ataques armados. Unos balearon a otros y esos otros se vengaron de la misma forma. Las cosas, como se presumía, terminaron mal. 

Una de las bandas fue a cobrarse revancha y, desde el auto, el conductor empezó la balacera. Uno de los balazos se abrió paso, atravesó una ventana y mató a un hombre que, ajeno a todo, tomaba mate en la cocina. 

Miguel Ángel Juárez tenía 57 años y era jefe de familia. El drama ocurrió el lunes 20 de octubre de 2014 en Villa Adela, al oeste de la ciudad de Córdoba.

Por el crimen, un hombre llegó a juicio oral y público. La imputación era homicidio agravado por el uso de arma de fuego, a título de dolo eventual.

Sin embargo, tras una particular valoración del caso y de las circunstancias, los jueces de la Cámara 9ª del Crimen desestimaron la acusación y se volcaron por una figura mucho más leve: homicidio culposo. 

Escrito de otra forma, lo condenaron por haber actuado con imprudencia o negligencia al haber abierto fuego con un revólver y haber matado a alguien que era ajeno a la disputa.

Así, Sergio Alejandro Oviedo, quien hoy cumple 44 años, recibió la pena de tres años y tres meses de prisión. 

Como “Homero” –tal como lo conocen en el barrio– acumula meses preso, se espera que en poco tiempo sea excarcelado, pese a haber matado a un hombre de un balazo en la cabeza.

Horas de locura

La cadena violenta se inició el domingo 19 de octubre de 2014, cuando se registró un cruce de palabras entre miembros de las familias Oviedo y Martínez en una fiesta de cumpleaños. 

¿El motivo? No hay certezas: que una vieja rivalidad entre los padres, que conflictos por la compra de una camioneta, que un problema por drogas… Nadie terminó por contar la verdad.

Lo concreto es que ese domingo, ya de noche, una patota en la que estaba “Homero” Oviedo llegó a una casa de Parque Las Rosas. Buscaban a su rival: Edgar Martínez (21 años, alias “Jilguero”), quien alcanzó a esconderse.

Según la investigación, “Jilguero” habría sacado un arma también y habría enfrentado a balazo limpio a sus rivales. Así fue como “Homero” recibió un certero disparo en su pie derecho.

Como si nada hubiera sido suficiente, siempre según la investigación judicial, “Jilguero” y su grupo decidieron redoblar la apuesta con más balas. En una camioneta Ecosport gris llegaron hasta la casa de Oviedo, quien allí se había refugiado tras ser herido. 

La casa terminó acribillada y los de la Ecosport se marcharon, esquivando algunas balas.

Las cosas definitivamente no iban a quedar así.

Balas, balas y más balas

El ánimo de represalia se sentía y se respiraba en la zona. 

Ya era la tarde del lunes siguiente, cuando “Homero” Oviedo y su grupo fue a cobrar su venganza. 

Cerró el quiosco de su casa y se subió al volante de su Chevrolet Meriva gris. Lo acompañaban otros jóvenes y más grandes. 

El auto de vidrios polarizados, según el expediente, recorrió un par de cuadras y pasó lentamente frente a una casa ubicada al 2700 de calle Casavega, en Villa Adela. 

Buscaban a “Jilguero”, el muchacho que le había pegado el tiro. El coche se alejó y volvió a los pocos segundos.

“¡Ahí está!”, recuerdan algunos testigos que gritó “Homero” no bien vio a un grupo de jóvenes parado frente a la casa. 

Sin bajarse del auto, el criminal abrió fuego con un revólver calibre 32 largo directo contra el grupo. Los jóvenes alcanzaron a tirarse al suelo y se parapetaron detrás de un viejo Renault 12.

Aquella tarde, el drama iba a ser escrito. Uno de los proyectiles siguió su recorrido, atravesó una ventana y dio en la cabeza de un hombre que tomaba mate con su mujer. Era Miguel Juárez, un trabajador de toda la vida. Murió en el Hospital de Urgencias.

Mera imprudencia

“El hombre llegó acusado por dolo eventual. Estaba acusado por su actitud temeraria. Sin embargo, lo benefició la duda. Él no sabía que detrás de un árbol había una ventana y que detrás de esa ventana había un hombre, al que mató”, expresó el fiscal Carlos Ferrer, quien pidió una condena por homicidio culposo. 

Los jueces le dieron la derecha.

“Mi cliente nunca quiso matar a nadie. Sólo quiso asustar a quienes le habían tirado. Disparó contra un árbol, pero la bala lamentablemente mató a un vecino que nada tenía que ver. ¡No tuvo intención de matarlo!”, expresó el defensor, Ricardo Moreno.

 

El asesino pidió perdón 

 

Dijo estar arrepentido. El hombre aseguró que no quiso matar a ninguna persona.

Ante los jueces de la Cámara 9ª del Crimen, Sergio “Homero” Oviedo (44) se mostró arrepentido por el homicidio que cometió y pidió perdón. “Él no quiso matar a nadie. Sólo quiso asustar a los que le habían disparado. Pero la bala siguió de largo y causó esa tragedia”, expresó su abogado Ricardo Moreno.

¿Y el otro acusado? Nicolás Martínez (21), alias “Jilguero”, es quien había baleado a “Homero” el día antes. Estaba acusado por abuso de armas. No llegó a juicio. Logró que le dieran probation.

 

Fuente: La Voz 25/11/2016

http://www.lavoz.com.ar/sucesos/fue-vengarse-mato-otro-y-lo-condenan-por-imprudente

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